Mostrando entradas con la etiqueta marinero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marinero. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de enero de 2014

PIEDRAS MOJADAS

 
Fotografía: Fran Gala @erfran72



Nuestra historia no fue de amor. Nuestra historia fue de fuego. Nos quisimos con intensidad, con furia y con desgarro. Nos consumíamos entre llamaradas cada noche y resurgíamos cada madrugada. Así es como deben arder los amores de verdad, los auténticos, los que escuecen como sal en una herida abierta y producen cosquillas en el interior de los ventrículos a partes iguales.

Avivábamos el fuego con la ausencia. Tú te marchabas y yo te esperaba. Siempre volvías. Y el fuego nos abrasaba. Y te volvías a marchar. Así durante años. Cuando no te tenía jugaba a imaginarte. A veces pasaba tanto tiempo que te tenia que inventar. Fue el mar dictador quien decidió apagarnos por completo una noche de tormenta. 

Guardo las cenizas de nuestra hoguera en un tarrito de cristal con la tapa de color aguamarina. Le puse una etiqueta en la que puede leerse “lo nuestro”. De vez en cuando abro el tarro y aspiro su aroma. Huele a madera vieja, a piedras mojadas y a sudor de marinero. Huele a noches en vela esperando tu regreso junto a la orilla.

Ahora somos un recuerdo. Es el mejor título que se le puede dar al camino que recorrimos juntos. Nos merecemos ser un recuerdo de esos que envuelven el corazón y te obligan al suspiro y a la media sonrisa. De los que te transportan hasta aquel faro que debía guiarte de vuelta a casa y que hoy ni siquiera se enciende. Tal vez te esté guardando el luto. Como yo. Como lo nuestro.


Texto: Rosa Muro @pink_wall

lunes, 25 de noviembre de 2013

EL MAGO

Fotografía: Fran Gala @erfran72



-          Me he enamorado.
-          ¡No me digas! ¿Y de quién?
-          De un mago.
-          ¿Cómo un mago? Pero mago, ¿mago?
-          Mago, ¡mago!


Un mago. De los de chistera negra en la cabeza y palomas blancas en los bolsillos. De los que hacen desaparecer pensamientos oscuros conviértendolos en océanos de luz . De los que vuelven a unir lo que alguien antes deshizo, sin dejar la más mínima marca o cicatriz. De esos que con un ¡abradacadabra! te hacen abrir los ojos como platos y te dilatan las pupilas igual que cuando eras niña. Y te brillan los ojos como entonces. Y no puedes parar de sonreír.

Es experto en escapismo. Para ser exactos, se ha especializado en deshacer nudos. Su abuelo y su padre eran marineros. Todos los nudos que hacían aquellos hombres en la mar los deshacía él al llegar a casa. No importaba lo dificultosos o elaborados que pudieran llegar a ser. En las redes, en las cuerdas de amarre, en los cordones de las botas… No se le resistía ni uno solo.

Conmigo practica antes de cada espectáculo. Es capaz de soltarme un nudo del estómago sin apenas esforzarse, con dos susurros y un “te quiero”. Los de la garganta tampoco se le dan mal. Aunque éstos últimos le resulta más sencillo hacerlos que deshacerlos. Y cada noche desenreda la maraña de mi cabello a besos hasta acabar con todos los nudos que me causa el desasosiego del día a día.

Ahora se encuentra sumido en un proyecto que le obsesiona. Busca el truco de magia perfecto. Consiste en desanudarme la vida entera y desnudarme por completo, ambas cosas a la vez, en el menor tiempo posible. Creo que está a punto de conseguirlo. Pero no se lo voy a decir todavía. Practiquemos un poco más. 


Texto: Rosa Muro @pink_wall