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lunes, 30 de junio de 2014

DE BICICLETAS Y BRISAS

Fotografía: Fran Gala @erfran72



El sol ha desplegado toda su luz. Al fin. El verano ha comenzado. Abrid las ventanas de par en par, atesorad la brisa de la tarde y aferraos a los rayos que amanecen y que alimentan las almas. Rescatad las viejas bicis del trastero, pasead con ellas entre alamedas y silbidos y dejaos llevar cuesta abajo, con el viento pegado a la cara y la melena revuelta a gritos por la inercia de la alegría.

Echamos el cierre una temporada.. Toca descansar de letras, zooms y objetivos. Un descanso pequeñito. El tiempo justo para que podáis ir guardando imágenes e historias en una cajita, junto con las conchas y caracolas de la orilla de la vida. Así, cuando volvamos, abriremos todas esas cajitas y disfrutaremos como niños descubriendo su contenido.

Quedamos en septiembre para que nos mostréis las  marcas que durante este par de meses os ha dejado el sol sobre los hombros, la brisa en las mejillas y la grava en las rodillas. Que esta breve ausencia no nos borre del mapa de vuestras pupilas.

Nos vemos, nos sentimos, nos leemos.


¡Feliz verano pupiler@s!


¡Gracias siempre, GRACIAS!



Rosa y Fran


Texto: Rosa Muro @pink_wall

lunes, 7 de abril de 2014

SOY FELIZ

Fotografía: Fran Gala @erfran72



Me deslizo por la felicidad con sonrisa limpia y ojos chispeantes. La saboreo con fruición, a sabiendas de que se trata del manjar más codiciado. Disfruto de cada segundo del bienestar que me proporciona. Lo hago sin ansia, simplemente me regodeo en ella. Dejo que se deslice por mi piel y me erice el nacimiento del cabello a la altura de la nuca.

La encuentro por doquier. Está en gran parte de las personas que me rodean. Supongo que el truco consiste en saber aceptar a los que conforman mi familia tal y como son y  en elegir con tino a los amigos. No tiene misterio. Quedarme con quien me hace sentir bien, con quien no me obliga ni me fuerza, con quien no me regala el oído. Apostar por la alegría y alejarme de los dramas innecesarios, de los tristes que desgastan.

Ser feliz es tener buen ojo para acertar a la hora de pisar los caminos adecuados. Caminos cuyo destino poco importa. Aprender de la vida que lo primordial es saber disfrutar de cada elección en los cruces,  de cada polvareda provocada por el viento, de cada descanso para retomar fuerzas bajo un árbol a pie de carretera.

Ser feliz es saber dejar correr el agua para que no se estanque. No dejarse dentro ni una sola caricia, ni un solo beso, ni siquiera un reproche. Ser feliz es saber regocijarse en las cosas más pequeñas. Apreciar los detalles y disfrutar compartiéndolos. Porque todo mejora en la compañía adecuada.


No sufro por si un día acaba. No lo va a hacer. He encontrado la clave y es simple. Si lo deseo seré feliz. No depende de nadie ni de nada. Así de complicado. Así de fácil. La felicidad depende de mí. Estoy viva. Soy feliz. 

Texto: Rosa Muro @pink_wall

lunes, 3 de marzo de 2014

EL BAILE DE LAS ESPIGAS

Fotografía cortesía de Norberto Santos @norbertosl



Seguí las huellas de tu recuerdo con paso vacilante. Me llevaron hasta un prado de árboles infinitos y espigas doradas que se contoneaban a merced del otoño. El lugar en el que hicimos planes por primera vez. Yo reía sin parar tumbada sobre la hierba mientras seguía con la mirada el vaivén de los volantes de mi falda. Tú gesticulabas preso del entusiasmo junto a mí, apoyado sobre un brazo mientras me retirabas el cabello de la cara con la mano que te quedaba libre y me besabas la sien. 

Me contabas historias increíbles que me creí. No sé cómo en aquel momento no me di cuenta de que aquello que pretendías que construyéramos juntos no eran más que castillos en el aire. Poco tiempo después caí en ello de golpe. Un golpe seco y frío causado por una ráfaga de viento que derrumbó los cimientos de nuestros castillos. El viento de la mentira. 

Aquel día, en el prado, estaba loca de amor. Y la locura del corazón empaña los ojos del sentido común. Fui la última en saber que frecuentabas aquel rincón maravilloso con otras que no eran yo. Que los castillos que pretendías edificar formaban legión, que no eran patrimonio tuyo y mío. Un golpe seco, frío y asolador.

El tiempo ha convertido el dolor en pena. La danza hipnótica de las ramas mitiga mi tristeza. Porque cuando siento que ésta se adueña de mí me tumbo en la hierba, entrecierro los ojos, me recreo en el espectáculo y pienso en que al menos obtuve algo bueno de ti: El baile de las espigas. 



Texto: Rosa Muro @pink_wall

lunes, 3 de febrero de 2014

JUNCOS VALIENTES

Fotografía: Fran Gala @erfran72



Lunes, 03 de febrero de 2014

Querido diario:

¿Crees que es tarde? ¿Se me habrá echado el tiempo encima para pensar en cambios de rumbo,  puntos de inflexión y propósitos de enmienda en mi vida para este año? No. Definitivamente no.  Para buscar la corriente de viento que favorezca mi viaje cualquier época es buena. Lo importante es decidirse, dar el primer paso. Y lo voy a hacer. Desplegaré todas mis velas.

Fabricaré mis propio sueños y los haré realidad. Porque si no intento llevarlos a cabo de nada habrán servido mis paseos nocturnos por los océanos de Oniria. Optaré por la mejor compañía, la que me haga sentir en paz y a la vez viva. Me rodearé de aquellos que sepan alborotarme la sangre cuando el abatimiento me pueda. Mantendré a mi lado a los expertos en acariciar terminaciones nerviosas con las yemas de sus dedos consiguiendo así apaciguarme cuando mis propios demonios intenten arrastrarme a su terreno.

Lucharé por lo que creo justo, me ilusionaré a diario con las cosas más pequeñas y aprenderé a surfear para alcanzar olas de risas. Disfrutaré perdiendo el equilibrio, caeré una y otra vez y me volveré a levantar  para alcanzar la cresta a carcajadas. Pero han de ser carcajadas compartidas. Si no, no las quiero.

Me afanaré en nombrar más a menudo a los que ya no están. No necesitaré voz ni palabras. Sólo ganas, recuerdos y amaneceres rojos. Nubes teñidas de color púrpura desde las que ellos se asomarán para velar por mí, por los que aún quedamos. Cielos que me guiñarán el ojo enviando señales a través de bailes mágicos de bandadas de golondrinas.

Abriré la mente a nuevas ideas y pensamientos.  Intentaré vivir cada día como si no hubiera más. Izaré banderas de cariño, dedicaré más “tequieros” y desearé imposibles. Porque nunca se sabe. Emergeré de entre las aguas como los juncos valientes, manteniéndome bien erguida a pesar de las corrientes.

Todo eso y mucho más. Porque aún estoy a tiempo. Porque he desplegado mis velas.


Texto: Rosa Muro @pink_wall

martes, 25 de junio de 2013

UN VESTIDO DE CEREZAS



¿Recuerdas aquel verano? Tú apenas tenías catorce y yo tan sólo un par de años más. La primera vez que te vi aparcabas una bicicleta destartalada junto a la vieja librería del pueblo. Llevabas el pelo recogido en un moño sujeto con un lápiz y aquel vestido corto estampado de cerezas. Tu falda bailaba al son del viento y te faltaban manos para hacerla entrar en razón. Yo te observaba desde la otra acera, fascinado con cada uno de tus movimientos, preguntándome si eras real. Más tarde me confesaste que aquel día tú también te habías fijado en mí.

Los amores de verano son estupendos y el nuestro no fue la excepción. Reíamos por tonterías, compartíamos secretos y nos besábamos hasta que se nos dormían los labios. Me contaste que sentías una atracción por los molinos de viento que rozaba la obsesión y que te morías un poquito si te alejabas demasiado del mar. Decidí crear para nosotros el lugar ideal. No necesité mas que un par de cuerdas resistentes y un tablón. Lo demás ya estaba allí esperando a que lo hiciéramos nuestro.

Fue allí donde pasábamos las horas y es allí a donde acudo a refugiarme cuando me invade la nostalgia o busco algo de paz. Me siento en el columpio que fabriqué para ti, ahora envejecido por el paso del tiempo y el salitre, cierro los ojos y escucho la sinfonía que componen las aspas de los molinos, el romper de las olas y el recuerdo de tu risa. Es como si regresarais tu vestido de cerezas y tú. Y vuelvo a tener dieciséis. Y me hormiguean los labios.